Coachella:

¿ Supervivencia gracias a la moda y a la nostalgia?

Hace tan solo unos días dio por finalizada la edición más reciente del festival de Coachella en Indio, California. 
Un festival consolidado en la cultura pop, que acoge cantidad de celebridades tanto dentro como fuera de los escenarios. 
Sabrina Carpenter, Justin Bieber y Karol G han liderado como cabezas de cartel esta ocasión, en una edición con más presencia española que nunca gracias a grupos como Carolina Durante, Rusowsky y Mestiza. 
En la pista, otra gran representación nacional que se ha desplazado a Estados Unidos vía invitación colaborativa. Exacto: estamos refiriéndonos a los influencers.
Aitana Soriano, Marina Rivers o Jorge Cyrus son algunos de los españoles que han acudido al festival para integrar una gran parte del motor del evento. Y es que los creadores de contenido son la mejor valla publicitaria que puedes alquilar hoy en día, y en el país norteamericano saben que este papel ya no se cierra exclusivamente a las Kardashian (quienes, obviamente, tampoco se lo perdieron). 
El señuelo es el cartel, puesto que se trata de un festival tienes que ofrecer música, pero por lo que realmente se ha convertido en un fenómeno multitudinario e internacionalmente conocido es por todos los TikToks, stories y directos que consumimos los mortales que no hemos podido asistir. 
Se habla durante semanas de Coachella, incluso cuando se va acercando la fecha si agudizas el oído puedes escuchar a alguien hablando del festival. Pero, ¿qué es aquello que genera tantas conversaciones?
*La moda. El auténtico corazón de Coachella.*
La expectación se encuentra en las calles: estamos deseando ver con qué outfits nos sorprenderán nuestros famosos favoritos o quién será el que mejor sepa llevar sobre la piel un look estilo boho-chic, que se ha convertido en emblema del festival estadounidense. Y es que, al igual que en la Met Gala, en Coachella también existe un código de vestimenta que está ligado al entorno geográfico (en este caso, el desierto de California) y a la música.
Tejidos vaporosos, flecos, botas cowboy, blusas acompañadas de accesorios tales como brazaletes, collares, cintas para el pelo…
Símbolos como los atrapasueños, cargados de plumas y las tonalidades terrosas se han convertido en el “uniforme” de los asistentes. 
Como si la Feria de Abril se tratase, la moda en Coachella ha adquirido un papel de “traje regional” para este Estado, siempre con ligeras variaciones para destacar o modificaciones adecuadas a las tendencias del momento (que en muchos casos se desvirtúan de la temática). Y es que la moda en este festival nació como algo funcional: prendas fluidas y gafas de sol para el día porque hace calor. Pero estás en el desierto y por la noche hará frío así que una chaqueta de ante con flecos le da todo el “rollo” y te salva, así como unas botas altas porque te encontrarás con tierra y polvo. 
Cabe preguntarse por qué está estética ha conseguido mantenerse en pie tantos años frente a la velocidad y lo “instantáneo” a lo que estamos acostumbrados a vivir hoy en día. Y es que sí, la moda es cíclica pero la rueda nunca había ido tan rápido. Existe un bombardeo de contenido que ha provocado el nacimiento de las micro tendencias. Parece que te dejan disfrutar de algo, pero no por mucho tiempo. Y para cuando te das cuenta ya “se lleva otra cosa”. 
Y el hecho de que Coachella se haya mantenido fiel a su imagen durante su trayectoria no se puede asemejar más a un oasis dentro del desierto (nunca mejor dicho).
*¿Será la capital del boho-chic un refugio para la nostalgia?*
Estamos en 2026, año que en redes comenzó con la premisa de: “Es el nuevo 2016”.
2016 fue el año más exponente de toda la estética Coachella. Lo alternativo mandaba, alimentado en gran parte por Tumblr, y la gente parecía que solo quería estar en su mundo, disfrutando de la música en una época en la que el tiempo parecía que pasaba más despacio.
No es de extrañar que la sociedad añoremos esa sensación después de haber pasado por pandemias y conflictos geopolíticos, incluso el propio Justin Bieber pudo notar ese deseo de retroceder y nos brindó en su actuación su canción “Beauty and a Beat”, la que no dejábamos de ver en la MTV en la década de 2010 y con la cual hizo caer el escenario y al público (el presencial y el virtual).
Por parte de Acceso 3 nos despedimos dejándoos un look inspo Coachella con el que esperamos teletransportaros: una blusa boho semitransparente acompañada de una falda de encaje marrón chocolate y un casquete de hilo blanco y perlas a la cabeza. 
Os dejamos a vosotros la elección musical.
Con mucho amor,
ACCESO 3.

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